Acción social

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El paro está en el origen de la multitud de problemas sociales que están despuntando desde el inicio de la crisis económica de 2008.  Paro y precariedad son los causantes de la pobreza creciente y los desahucios que vivimos en los barrios de las grandes ciudades.

Es por esto que la CNT en su XI Congreso de 2015 en Zaragoza, adoptó toda una serie de acuerdos para ser herramienta útil contra estas problemáticas, por entender que la degradación de las condiciones laborales acaba afectando a la vida cotidiana de las clases trabajadoras en pueblos y ciudades.

 Resumen de los acuerdos de la CNT sobre el paro y la destrucción de empleo:

  1. SOBRE LOS DESPIDOS Y EXPEDIENTES DE REGULACIÓN DE EMPLEO.

La CNT en todos sus acuerdos se ha manifestado en contra de la firma de despidos por suponer el nivel de empleo, el mecanismo para el ajuste empresarial a las crisis económicas y/o al mantenimiento de sus tasas de beneficios. En este sentido nos ratificamos en rechazar como CNT cualquier despido individual o expediente de regulación de empleo ya sea en legislación social o mercantil (concursal), es decir parcial o de liquidación. El sindicalismo entregado es el que desde la transición aplaudió la política de pactos sociales, que han llevado a sucesivas reconversiones, cientos de miles de despidos subsidiados, jubilaciones anticipadas, rotura de la solidaridad obrera, que cada cual mire por sí. A eso lleva el aceptar que en vez de a cien, echen a sesenta y cinco. Los/as que quedan humillados/as, y los que se van, se van rencorosos/as. Esa fue la reflexión del Vº Congreso del 79. Como decimos este rechazo frontal tiene un doble sentido:

  •  por una parte pretende evidenciar la negativa a aceptar la gestión capitalista de las crisis o los vaivenes de la economía de mercado, y por otro lado
  • pretende obligarnos a pensar, analizar y buscar alternativas coherentes con una organización como la CNT que se pretende revolucionaria.

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9.2 Dicho lo anterior podemos abordar algunas líneas de trabajo para pensar, analizar y buscar alternativas coherentes con una organización anarcosindicalista y ponerlas encima de las mesas de negociación de los Expedientes de Regulación de Empleo. Ante una supuesta caída real de ventas o dificultad económica hay que afilar los argumentos y las estrategias y nunca aceptar despidos:

9.2.1 De entrada que los empresarios asuman las pérdidas con beneficios anteriores y/o con su patrimonio: por ej. bajada de sus sueldos y privilegios (dietas, coches de empresa), sus cuentas corrientes, sus activos inmobiliarios, etc; esto para los empresarios es inaceptable porqué no solo ataca a sus privilegios, sino también mina su autoridad, y sin embargo desde un punto de vista técnico es una medida que puede ayudar económicamente a la empresa aparte de ser coherente con la postura de CNT por la igualdad salarial.

9.2.2 Que se opte por el reparto del empleo sin reducción salarial, o sea con reducción salarial en el caso que exista suficiente información de la evolución real de la empresa, es decir que el conocimiento del estado de la empresa sea equiparable al que puedan tener unos/as trabajadores/ as de una cooperativa u otras formas de autogestión del trabajo. En los casos de procesos concursales, es imprescindible que paralelamente o incluso antes de que se sepa la intención del empresario de presentar un concurso de acreedores, la sección sindical de CNT tiene que empezar a plantearse la posibilidad de pedir el desarrollo de un plan de viabilidad de la actual empresa así como de una eventual cooperativa con menores dimensiones para anticiparse a posibles situaciones de cierre de empresa.

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  1. ACCIONES A FAVOR DEL EMPLEO.

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Dicho lo anterior, en la presente ponencia vamos desarrollar tres propuestas a favor del trabajo y el empleo, como política económica específica desde el anarcosindicalismo.

11.1.- Control sindical de la oferta de trabajo en la negociación colectiva y asambleas de parados y paradas.

Desde una perspectiva anarcosindicalista, tanto histórica como actualmente, uno de los principales objetivos ha sido encuadrar en nuestra organización a una mayoría de la clase trabajadora para con ello conseguir el objetivo de una revolución social. Los mecanismos aplicados para ello a nivel de técnica sindical, se han fundamentado siempre en la necesidad de que los sindicatos controlen la oferta de trabajo, es decir, que la mayoría de trabajadores y trabajadoras estén afiliadas a los sindicatos de forma que las empresas deban recurrir a las organizaciones obreras para las políticas de contratación. Asimismo esta cuestión facilita la oposición a los despidos o empeoramiento de condiciones de trabajo. Esta es una fuente fundamental de poder de los sindicatos y por supuesto es una medida dirigida a asentar cualquier control sindical y del empleo en las empresas.

Históricamente han existido dos variantes de una misma medida. Por una parte estaría el llamado “taller cerrado” donde la persona empresaria debe contratar a quien propone el sindicato, y por otra el llamado “taller sindicado” donde la contratación la decide la persona empresaria pero los y las trabajadores/as se afilian a los sindicatos presentes en la empresa. La primera opción ha sido asumida por la CNT desde sus inicios y debe seguir siéndolo, llegando incluso a pactarlo en convenios colectivos sectoriales. Asimismo la CNT debe promover, mediante pacto de empresa o negociación colectiva de ámbito superior (grupo de empresa, sector, territorio, etc), introducir la gestión de una bolsa de empleo con criterios objetivos y controlada por las secciones sindicales de CNT. La segunda opción siempre es factible en tanto la CNT tenga presencia suficiente en la empresa y promueva la afiliación de los nuevos contratados como tarea de los afiliados y las afiliadas ya presentes. También es factible si existen otros incentivos para la afiliación, como por ejemplo la existencia de un convenio de empresa en el que se requiera la afiliación al sindicato para que sea aplicado.

En cualquier caso, el objetivo es ganar terreno a un aspecto fundamental del poder y disciplina laboral impuesto por las empresas capitalistas, que en época de crisis puede ser mucho más discriminatorio si cabe. Asimismo se pueden sustituir los servicios públicos de empleo y sobre todo los privados como las ETT’s, que precarizan las condiciones laborales y de vida y dificultan la organización de la clase trabajadora para conseguir mejoras. Esta medida aparte de reforzar la capacidad negociadora, permite que el sindicato pueda priorizar la contratación de quien sea la persona más necesitada económicamente y se ajuste a las características del puesto de trabajo.

Ello implica recuperar los elementos básicos de solidaridad entre los y las trabajadores/as y la posibilidad de romper paulatinamente con la división que impone el sistema capitalista y la estructuración de los mercados de trabajo capitalistas, entre personas empleadas por un lado y personas en situación de precariedad y de desempleo por otro.

Lo esbozado en el párrafo anterior, se circunscribe al aspecto de entrada al empleo. Respecto a las empresas en crisis, a los procesos de empeoramiento de condiciones de trabajo, estancia en el empleo, y a la salida del empleo y de los mercados de trabajo, se hace necesario implementar por negociación colectiva de empresa o superior, cláusulas de inaplicación de las reformas laborales neoliberales, con medidas de anticipación a los despidos, incremento del control anarcosindical, etc. Estas medidas pueden ser desde periodos de consultas más amplios, la limitación de los motivos por los cuales se establecen causas económicas u otras para implementar los despidos o modificaciones de condiciones de trabajo, la ampliación de los derechos de información y el acceso a los libros de contabilidad, etc. Asimismo se deben implementar propuestas como la de la inversión del derecho de opción hacia los y las trabajadores/as entre readmisión e indemnización en caso de despido improcedente o cláusulas de subrogación en caso de cambio de titularidad de empresa, entre otras. Todo ello puede acotar totalmente el margen de actuación de las empresas capitalistas en cuanto a los despidos y modificaciones, permitiendo a las secciones sindicales defender las posiciones con mayor capacidad de intervención.

Vinculado al aspecto de la oferta de trabajo existen las Asambleas de Parados/as que han renacido en esta época de crisis. Las Asambleas de Parados/as tienen cierta tradición histórica en zonas como la comarca del Gran Bilbao (Bilbo, Barakaldo, Sestao, Erandio, etc.) o en Andalucía. Su funcionamiento se centra en organizarse para conseguir un puesto de trabajo para sus miembros. Internamente desarrollan un sistema de rotación para acceder a un empleo siguiendo una lista preestablecida en base a criterios de necesidad de la personas trabajadora o su familia. El mecanismo es ejercer presión a las empresas para que sea la Asamblea de Parados/as quien suministre la mano de obra que necesite eventualmente la empresa o que se proceda a ampliar la plantilla reduciendo la jornada laboral general. En los años 2009 y 2010 el fenómeno se extendió a presionar a los ayuntamientos o servicios públicos de empleo, para que los empleos que se crearan en base al Plan E fueran cubiertos por los y las trabajadores/as más necesitados, tal  como fueron las importantes experiencias desarrolladas por la CNT en Lebrija o Rota.

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Por lo tanto la CNT impulsará asambleas de parados/as propias o participará en las ya constituidas cómo instrumento para conseguir empleo para los afiliados y afiliadas, así como medidas de protección social para evitar la pobreza.

11.2- Reducción de la jornada laboral y reparto del empleo

Como política económica y laboral específica del anarcosindicalismo, se debe implementar la reducción de jornada laboral sin reducción salarial y el reparto del empleo existente. Existen antecedentes en el Estado español de reducción drástica de la jornada laboral por medio de luchas sindicales como la huelga de “La Canadiense” en 1918 (jornada de 8 horas, 48 semanales) o las luchas en el ramo de la construcción de Sevilla en 1936 (jornada de 6 horas. 36 semanales). En este último caso las reivindicaciones horarias no estaban aisladas e incluían jornada de trabajo, cuantía de los salarios, control de los despidos, desplazamientos, días festivos y paralización de los trabajos, destajos y horas extra, duración del contrato, acción y control sindical, enfermedades y ausencias del trabajo, vacaciones y organización laboral. Los trabajadores de un sector clásicamente desregulado como la construcción, en otro momento histórico, pudieron sostener un pulso a la patronal hasta firmar unas bases con sustanciales mejoras.

En un contexto como el actual, de crisis económica muy dura y con un incremento indecente del paro, las organizaciones obreras están retomando la histórica consigna de reducción de la jornada laboral para atenuar los efectos de este paro salvaje. Si bien la reducción de la jornada laboral y el reparto del empleo son buenas herramientas para reducir el paro, son insuficientes por sí solas. Asimismo la reducción de jornada debería ser lo suficientemente importante para que no fuera compensada por un incremento de la productividad de los mismos trabajadores/as empleados/as. En todo caso los elementos fundamentales a tener en cuenta a la hora de hablar de reparto del empleo se sintetizan e interrelacionan mediante las siguientes variables: trabajo mercantil (asalariado) y trabajo no mercantil (doméstico y comunitario), población activa, nivel de empleo, paro forzoso, jornada laboral (incluyendo transporte), tiempo libre, nivel tecnológico, formación, esfuerzo laboral y productividad, organización del trabajo, producción, nivel de salarios y beneficios empresariales, sectores económicos y actividad concreta a los que se puede referir la propuesta (agricultura, industria o servicios, así como sector privado o público), límites ecológicos al crecimiento económico o la evidente correlación de fuerzas entre clases sociales y las instituciones que las representan (sindicatos, patronales y Estado).

Es necesario un análisis sobre las posibilidades de imponer una reducción de jornada semanal o alternativamente una reducción mensual, trimestral o anual con una distribución semanal en función de las condiciones económico-estructurales de las empresas dónde tengamos presencia.

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11.3.- Recuperación de empresas y cooperativas autogestionadas

El fenómeno de la recuperación de empresas y la cooperativización no es nuevo. Se dio en crisis anteriores como la de los años 70 y 80 en el Estado español, con importantes experiencias en Cataluña, y se está dando más tímidamente ahora. En Argentina, a raíz de la crisis de 2001 se procedió también al desarrollo de un movimiento parecido que se extendió hasta casi las 200 empresas.

Cuando se plantea la cuestión de la recuperación de empresas es crucial señalar la importancia de la afiliación y práctica sindical previas. Querer cooperativizar una empresa en funcionamiento sin una tradición de lucha sindical, es un salto grande y obliga a reforzar el trabajo para conseguir resultados. La praxis sindical enseña a organizarse colectivamente, a establecer plataformas reivindicativas, y a abordar los problemas colectivos de forma que se implique el máximo de trabajadores/as posible. Además, normalmente las secciones sindicales analizan la información económica de la empresa y del sector económico, junto con estudios de mercado para en caso de conflicto laboral estudiar los competidores y los clientes. Esta información y praxis sirve eventualmente para apoderarse de los medios de producción y gestionar una empresa cooperativizada y autogestionada.

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Por lo tanto, la CNT promoverá siempre que le sea posible, la recuperación y cooperativización autogestionada de empresas en crisis para que sean administradas por los trabajadores y trabajadoras, adoptando esta postura como criterio de negociación ante las direcciones empresariales o las administraciones concursales. Estas cooperativas se integrarán en las redes de economía alternativa que se impulsen desde la propia CNT.